QUINTANILLA DE LAS VIÑAS- ARQUITECTURA VISIGODA EN EL ANTIGUO ALFOZ DE LARA


Llega el viernes y con él, el fin de semana. Y para aquellos que tengáis pensado venir a visitarnos, os traemos una recomendación de nuestra provincia, a 40 kilómetros de Burgos y fácilmente accesible en coche..

No hay muchas muestras de arte visigodo en nuestra provincia, pero tenemos la suerte de contar con una de las mejores. Nos estamos refiriendo a la Ermita de Santa María de Quintanilla de las Viñas.

Todos los que hemos estudiado o leído sobre arte alguna vez, nos hemos topado en algún libro con los relieves de esta ermita.

No está clara de fecha de su construcción ya que solamente se conservan la cabecera de lo que fue una construcción mucho mayor,  aunque casi todos los expertos coinciden en que tiene lugar entre finales del SVII y principios del SVIII.

 

Pero lo que mÁs llama la atención del conjunto es la iconografía que la adorna.

El arco de triunfo bajo el que se accede a la capilla desde el crucero tiene dovelas decoradas con racimos, zarcillos y otros temas vegetales. El arco descansa sobre bloques de piedra con forma de prisma que hacen las veces de capiteles. Tiene alegorías del sol y de la luna, ambas representadas por bustos humanos en el interior de un círculo sostenido por ángeles.

Sobre la figura del sol aparece una inscripción que dice: «OC EXIGVVM EXIGVA OFF(ert) D(e) O FLAMMOLA VOTUM»  que podría traducirse por «La humilde Flammola ofrece este humilde obsequio». Se cree que Flammola era la tía de Fernán González, que había ordenado restaurar este templo y que fue enterrada allí en 929 ó 935.

En el exterior, en la franja decorativa central, otros anagramas corroboran la restauración efectuada por Flammola.

Por encima de la clave del arco hay un sillar saliente del muro que lleva labrada la figura de Cristo, mientras que existen otras dos piezas similares apeadas de su lugar de origen, actualmente depositadas en el interior de la iglesia.En el exterior abundan elementos decorativos formando fajas horizontales de roleos, racimos, zarcillos, figuras de animales y motivos geométricos, todo ello inscrito normalmente en círculos tangentes.
 

Este tipo de decoración es muy extraña y apenas existen ejemplos similares en otros templos cristianos.
Si el día está despejado, la luz que entra por las pequeñas ventanas de la ermita, otorga al espacio una especie de magia especial.El templo se puede visitar durante todo el año, en los horarios que se pueden ver en este enlace.

Una visita muy recomendable.

 

 

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