EL CASTILLO DE BURGOS- LIBRO EN PIEDRA DE LA HISTORIA DE BURGOS


Como cada lunes vamos a dedicar una entrada a un rincón de nuestra ciudad. Y hoy le ha tocado en turno a uno de esos lugares que en ocasiones pasa desapercibido para los visitantes y que, lamentablemente no pasa por ser uno de los más queridos y reconocidos por los propios burgaleses. Nos referimos al Castillo de Burgos.

Cuando alguien sube por primera vea a ver el Castillo, espera encontrarse una fortaleza regia, con sus almenas y sus torres, sus mazmorras y salón del trono. Por eso es por lo que muchas personas se sienten defraudadas al asomarse a la puerta y comprobar que nada de esto está.

Pero lejos de ser un lugar desolado, se trata de algo que los turistas no debería dejar de visitar y del que los burgaleses deberíamos sentirnos muy orgullosos, ya que los restos de esta fortaleza, antaño imponente, encierran entre sus muros y en sus alrededores, más de 1.100 años de historia de nuestra ciudad.

No en vano, aquí es donde se origina la ciudad de Burgos y es desde aquí desde de donde, poco a poco, va creciendo y desarrollándose como tal.

El aspecto exterior que presenta hoy en día se debe a las múltiples modificaciones que ha sufrido a la lo largo de estos siglos, a la voladura que sufrió el 13 de junio de 1813 a manos de ejército napoleónico después de 5 años de ocupación y al posterior reaprovechamiento que hicimos los burgaleses de la piedra de sus muros, como ocurre en muchos otros lugares.

Merece mucho la pena visitar el exterior con una visita guiada para poder interpretar el significado del entramado de muros y restos de torres, aunque bien es cierto que existen una serie de paneles que explican, en varios idiomas a que correspondía cada estructura originalmente o al menos, los datos de que se disponen.

Mención especial merecen las vistas desde sus torres, que permiten al visitante disfrutar, en días despejados, de un panorama fabuloso que nos da una idea de porqué se eligió este lugar para instalar una fortaleza defensiva.

El interior del Castillo cuenta además con un pequeño museo, instalado sobre lo que fue en su día la batería imperial de Napoleón. A través de paneles, maquetas y un interesante vídeo de poco más de 10 minutos de duración, se puede recorrer la historia de la ciudad y del Castillo.

Se echa de menos en este museo, trabajos de rehabilitación y  una zona donde sentarse a ver con detenimiento el vídeo. La estructura no es la más adecuada para los días de invierno, porque sus paredes abiertas permiten que pasen el frío y la lluvia.

Pero sin duda alguna, la joya de la corona de la fortaleza burgalesa se encuentra bajo tierra, ya que posee un entramado subterráneo de galerías de asedio de época medieval y un pozo de agua de más de 60 metros de profundidad, datado a finales del siglo XII.

Se trata de una auténtica maravilla de la ingeniería medieval, del pozo de agua más profundo de España y uno de los mas profundos de Europa, que además está rodeado por 6 tramos de escaleras de caracol, que permiten acceder hasta el fondo.

El subterráneo del Castillo de Burgos ha dado lugar a todo tipo de historias y leyendas a lo largo de los años, algunas de las cuales siguen estando presentes en la cultura popular burgalesa.

Hoy en día, este subterráneo es visitable en parte. La visita turística permite descender 10 metros bajo tierra, recorrer un túnel de 60 metros, construido como otros durante la Guerra de Sucesión del siglo XV, que enfrentó a Juana ” La Beltraneja” contra Isabel ” La Católica” por el control del trono de Castilla y ascender por el primer tramo de escaleras de caracol.

El resto del entramado de túneles y del pozo no es visitable y queda reservado a grupos de investigación, arqueólogos y personal especializado. Pero lo que encierran estas galerías no visitables es verdaderamente asombroso, no solo por lo que está descubierto, si no por todo lo que queda por descubrir.

Los últimos trabajos de excavación se llevaron a cabo en los años 90, y desde entonces estas estructuras medievales aguardan silenciosas a que alguien vuelva a retomar los trabajos, para desentrañar todos los misterios que las rodean.

Mientras eso ocurre, os recomendamos visitar el Castillo , sus galerías y su pozo. En invierno tiene un horarios más restringido, pero en verano abre todos los días en un horario muy amplio. Una visita muy recomendable en familia (aunque los menores de 7 años no pueden acceder a los túneles), que se puede complementar con el cercano Parque de Cuerdas y con el Centro de Aves del Cerro de San Miguel.

El Castillo de Burgos no tiene página oficial, pero si tiene un perfil de Facebook, donde podéis estar al día de todo cuanto acontece en este pequeño gran pedazo de la historia de nuestra ciudad.

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